CCV apela a tecnologías limpias para enfrentar la crisis
A pesar de los efectos adversos del terremoto en un importante número de industrias nacionales, el sector vitivinícola mantiene vivo el compromiso en su Acuerdo de Producción Limpia (APL), consciente de que este tipo de acciones mejoran su competitividad.
Una capacidad de almacenamiento de 200 millones de litros dañados, y la pérdida de 125 millones de litros de vino registran como saldo preliminar las regiones de O'Higgins, del Maule y del Biobío, que desde el punto de vista vitivinícola fueron las más azotadas con el sismo. Se trata de un duro golpe para esta industria, que sufrió severos daños en viñedos, bodegas de almacenamiento, elaboradoras y envasadoras.
Chile es el quinto exportador mundial de vino. A pesar del terremoto, el abastecimiento está asegurado, pero con niveles menores de exportación de graneles a futuro, afirma Andrés Pérez Cruz, presidente del directorio de la Corporación Chilena del Vino (CCV). El ejecutivo destaca que para recuperar la infraestructura productiva se necesitan entre 18 y 14 meses, mientras que para la patrimonial y turística se requieren aportes públicos y privados.
Pérez Cruz indica que luego del terremoto existe un gran interés por implementar tecnologías limpias. Sobre todo a partir de la experiencia que han tenido luego del segundo APL suscrito por el sector a fines de 2009.
El ejecutivo lo grafica con el ejemplo de un pequeño productor del Maule, quien le comentó después de la catástrofe que gracias a la implementación de un panel solar –medida adoptada en el marco del APL- ahora podía “cargar el celular, conectarse a internet y encender una ampolleta”.
Según la CCV, hacia fines de marzo más de 400 empresas del sector habían suscrito el segundo APL. En total adhirieron a este acuerdo público-privado 560 centros productivos (viñedos y bodegas) entre la Cuarta y Octava Región, con una importante presencia de pequeños productores (70% del total).
“Para mantener nuestra competitividad se hace indispensable mejorar de manera continua los mayores costos de producción, la fuerte competencia y las nuevas regulaciones, lo que nos obliga a hacer una alianza estratégica con la producción limpia”, indica Pérez Cruz.
Andrés Pérez Cruz, presidente del directorio
de la Corporación Chilena del Vino
Fuente: La Segunda, Edición Especial (22 Abril 2010)