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"Hay que evitar una baja en los precios"
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| Advierte que una caída en el valor puede dañar una marca y enfatiza la necesidad de trabajar más directo con los importadores.
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No lo puede evitar. Donde vaya, Agustín Huneeus es noticia. Hace unas semanas, en medio de su estadía veraniega en Chile, se supo que la empresa del chileno más poderoso de la industria del vino de EE.UU., había comprado la viña californiana Flowers.
"Hacia años que como empresa queríamos tener acceso a producción de pinot noir y chardonnay de calidad, el énfasis de Flowers. Esto nos permite complementar la producción de Quintessa, que está más orientada a la producción de cabernet sauvignon", reconoce Huneeus, que en Chile es socio de viña Veramonte.
A pesar de que está retirado del día a día de la gestión de sus empresas vitivinícolas - la administración está en manos de su hijo Agustín Francisco- , Huneeus no perdió, ni siquiera en Chile, la pista del tema más candente hoy: ¿cómo va a golpear en el consumo de vino la crisis económica? Con más de cuarenta años en la industria y contactos en todo el orbe, el análisis de Huneeus es respetado.
"Cuando les consulto a los viñateros de todo el mundo, me dicen que la crisis es grave. Sin embargo, agregan que están proyectando las mismas ventas del año pasado. Creo que los inventarios se van a ajustar, las ventas van a ser difíciles y los márgenes serán más estrechos", afirma Huneeus.
- En sus décadas como viñatero le ha tocado vivir varias crisis económicas, ¿qué errores deben evitar las viñas en la actual coyuntura?
- Lo primero es tener en claro que en las recesiones se sigue consumiendo vino, pero más barato. El error más grave que se cometió en la crisis de EE.UU. en los '90 fue dar grandes descuentos. Hay que evitar una baja general de precios. Cuando las líneas de vinos caen, es muy difícil volver al precio original. Una estrategia más acertada en esa crisis fue la gran proliferación de marcas secundarias. En el fondo, era un cambio de etiqueta de las marcas principales a otras con menor precio.
- ¿Se debe presionar más a los distribuidores para asegurar las ventas?
- Es un momento muy delicado de manejo de la comercialización. Meterle más inventario a un distribuidor, sin que tenga salida regular, es un error. Ese stock va a terminar siendo mal comercializado y con caída de precios.
Otro punto es que las viñas tienen que mejorar el control de la venta. En muchas zonas de EE.UU. los restaurantes han bajado significativamente sus ventas, lo que ha generado problemas de flujo para algunos distribuidores. No se puede dejar al distribuidor liquidar el inventario por problemas de caja.
el Vino parte de la cultura de EE.UU.
- Más allá de la crisis, ¿qué tendencias marcan el consumo de vino en EE.UU.?
- Hay varios cambios importantes. El mayor es que el vino pasó a ser parte de la cultura de EE.UU., es la bebida más popular de la juventud. Hoy es parte de la vida normal de la gente, cosa que hace diez años no pasaba. Antes, el vino era visto como la música de cámara, algo elitista.
Pero el cambio opera en las dos vías. Los consumidores norteamericanos van a revolucionar la industria mundial del vino, que ha sido el último bastión de la cultura tradicional europea. Van a cuestionar que se siga sirviendo en estos botellones que pesan una brutalidad, que además no calzan bien en los refrigeradores. EE.UU. va a simplificar el consumo del vino, lo va a hacer más práctico. Ya tenemos la tapa rosca, que si no hubiera sido por ellos no hubiera entrado. Es el primer pasito, pero se vienen muchos más.
Mejorar los nexos con la comunidad
- En Chile recién comienza la preocupación por las externalidades de la producción vitivinícola. ¿Cuál es el grado de avance en California?
- Hay una gran preocupación por el medio ambiente. Es una reacción a la primera ola de plantaciones agresivas de los años 60 y 70, que usaron mucho los agroquímicos y que terminaron por volver estéril el suelo. Creemos que fue la causa para que la filoxera haya vuelto a instalarse en California. Pero las viñas aprendieron y hoy éste es el rubro agrícola que, por lejos, tiene una autorregulación más estricta. Ni siquiera es una ventaja comercial. No veo que los grandes vinos norteamericanos publiciten que son biodinámicos.
- El año pasado una procesadora de cerdos quiso instalarse en Casablanca lo que provocó la reacción de la industria del vino local ¿Cómo se defendieron los viñateros californianos frente a situaciones como éstas?
- El valle de Napa, donde está Quintessa, comenzó a proteger la actividad agrícola hace cincuenta años, a pesar de estar tan cerca de San Francisco. Se limitó el desarrollo industrial y residencial.
Lo que vendemos, en parte es jugo fermentado de la uva y en parte imagen. Y la imagen está íntimamente ligada al terreno. No puede haber una viña al lado de una planta procesadora de chanchos. Puede haberlos, pero no en el mismo lugar. La viticultura requiere de protección.
- Pero ¿por qué el resto de la sociedad debería resguardar a esa actividad económica?
- Porque, a la larga, va a dar un valor agregado mayor que cualquier otra cosa. Lo importante, eso sí, es que la protección nace de la voluntad de las personas que viven junto a las viñas. De ellos nacen las leyes y reglamentos que protegen a la producción de vinos.
- ¿Cómo se logra esa cercanía con la comunidad?
- Las viñas tienen que comprometerse a generar prosperidad en sus comunidades.
El punto de partida es dar trabajo bien remunerado. Pero se pueden hacer más cosas. Por ejemplo, en Napa las viñas hacemos festivales de remates de vinos. Al año recolectamos casi US$ 10 millones, que se reparten a hospitales y colegios de la zona. Además, generamos trabajos en restaurantes y hoteles gracias al turismo enológico. Napa es un condado con un gran nivel de vida en EE.UU.
Eso sí la relación con la comunidad no siempre es fácil. Por ejemplo, a veces dicen que no quieren más bodegas, por el exceso de tráfico. En esos casos, la industria accede a recibir no más de cierta cantidad de personas por día. Es una negociación continua.
- ¿Cómo ve la relación de las viñas chilenas con la comunidad?
- Falta todavía. Hay algunos ejemplos puntuales, como la de Carlos Cardoen con su museo, pero es necesario que los viñateros chilenos se comprometan más.
Fuente: Revista del Campo Fotografía: Revista del Campo
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Corporación Chilena del Vino |
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Revista Vendimia
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